Morandé | Viñedos de Alta densidad
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Viñedos de Alta densidad

Viñedos de Alta densidad

La densidad de plantación de un viñedo es uno de los aspectos más importantes a la hora de plantar.

Está condicionada por el clima (temperatura y precipitaciones), el vigor de la variedad de la uva y el tipo de maquinaria que se vayan a emplear en el viñedo, entre otros.

Por ejemplo, las zonas más secas no permiten altas densidades de plantación, ya que la planta necesita expandir sus raíces en un gran volumen de suelo en busca de humedad. O el uso de tractores estándares, condiciona el ancho de las hileras, haciendo bajar la densidad de plantación. Zonas más bien húmedas implican tener plantas más altas, las que darían sombra a la planta vecina si están muy cerca. Variedades muy vigorosas o en terrenos de mayor fertilidad necesitan espacio para crecer y desarrollarse.

Todos estos son ejemplos para graficar que la densidad de plantación es un factor muy importante en el viñedo debido a que es prácticamente una decisión permanente para el viñedo y condicionará el microclima donde crecerán los racimos y por lo tanto la calidad de la uva.

La escuela francesa más clásica nos dice que a mayor densidad de plantación mejor la calidad y en último término también la cantidad de uva, ya que, si bien cada planta tendrá pocos racimos, estos poseen uvas con mayor concentración y el alto número de plantas compensa la baja producción de cada una.

Teniendo todas estas consideraciones en cuenta, el año 2004 y 2005 Viña Morandé plantó dos nuevos campos, uno en el valle del Maipo y otro en el valle de Casablanca, ambos en alta densidad. Exactamente con 10.100 plantas por hectárea. Una densidad de este nivel solo se puede lograr en un lugar con clima y suelo que induzcan naturalmente al equilibrio de la planta y por esta vía a la calidad de la uva.

La alta densidad entonces nos fuerza a tener vides más pequeñas y con producciones más bajas, lo que conlleva a producir pocos racimos a cada planta y fruta por lo tanto más concentrada en aromas, sabores y compuestos fenólicos como el color y los taninos e las uvas tintas.

Son viñedos que dado su tamaño y poda no se pueden forzar para obtener altas producciones por hectárea, lo que diluye las uvas y cambia las relaciones de acidez y azúcar, tan importantes a la hora de cosechar.

Con 10.000 plantas por hectárea en Viña Morandé producimos 1 kg de uva por planta, muy poco pero de gran calidad y esto se traduce en 1 botella de vino por planta.

 

Ricardo Baettig

Enólogo Viña Morandé