El Alto Maipo No existe

El Alto Maipo No existe

No existe como un área claramente definida que corresponda a criterios objetivos, y creemos que debiera existir, ya que posee características propias que lo identifican y son exclusivas de esta zona abriendo una gran oportunidad de crear una apelación o marca colectiva que tenga criterios más estrictos de producción y de este modo valorizarla aún más.

El valle del Maipo es reconocido internacionalmente como valle de gran calidad para la cepa Cabernet Sauvignon según Michael Schachner.

La calidad y tipo de vinos, particularmente Cabernet Sauvignon, producidos tanto en el pie de monte de la precordillera, como los suelos aluviales del rio Maipo en la llamada tercera terraza geológica, o los profundos suelos de Macul, tienen diferencias claras, pero todos estos vinos están cruzados por una textura, elegancia o fineza de taninos (que los tienen y en abundancia) de trama fina, otorgándoles gran calidad y posibilidades de guarda. Vinos austeros en su expresión frutal, quizá debido a la interacción de las arcillas con las gravas, las temperaturas cálidas refrescadas por las brisas que recorren el cajón del río, las aguas carbonatadas y sulfatadas provenientes de los volcanes que cierran el valle y que riegan en particular esta área, todas las anteriores y otras, como la edad de las parras, son factores que inciden y definen las uvas de Cabernet del Alto Maipo.

Desde su fundación en 1996 hemos creído y trabajado los viñedos de esta reputada área, y hemos puesto ahí nuestro esfuerzo en la producción de nuestros mejores vinos de variedades bordolesas, Cabernet Sauvignon y Cabernet franc en particular, gracias a la larga experiencia de Pablo Morandé en este terruño.

Uno de nuestros vinos más queridos es el Cabernet Sauvignon Gran Reserva, puerta de entrada Oeste del alto Maipo, es un clásico para entender y apreciar este terroir de modo exequible. Viñedo con más de 20 años, plantado en alta densidad, comparte el suelo del vecino Terruño de Puente Alto, está condicionado por el anfiteatro que crean los cerros de Chena, que le dan 2 °C más de temperatura, traduciéndose en un vino que combina bellamente los frutos rojos como frambuesa con frutos negros como la ciruela, cerezas y particularmente la grosella negra también conocida como Casis.

Su guarda de 18 meses en grandes fudres de roble francés aporta complejidad y capas de aromas y sabores, con notas que recuerdan al Cedro, Tabaco y grafito, pero que permiten que el origen y la fruta sea protagonista.

Es un vino equilibrado, con capacidad de guarda y lo más importante, con identidad propia, la que nos habla de este rincón llamado Alto Maipo.

Ricardo Baettig
Enólogo Viña Morandé

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