Châteauneuf du Maule, el inicio de una aventura – Parte I

En el año 2003, me encontraba preparando los exámenes finales del post grado en Viticultura y Enología de la Universidad de Turín, y por esas cosas que suceden cuando una abre una puerta, repentinamente se abrieron varias otras. Una de ellas me llevó a pasar una temporada -casi un año- en la ciudad de Ginebra en Suiza.

En teoría, ese año se acababa mi periplo por el Viejo Mundo y, como buen estudiante, mi presupuesto era limitado. Pero había ganas y buenas amistades. Tenía que aprovechar el tiempo, así que además de aprender francés, iba a todas las actividades y charlas interesantes que podía. Algunas eran de temas relacionados con el vino, como una de Nicolas Joly, y otras, de asuntos relacionados con la contingencia. Tal fue el caso de una de Noam Chomsky en el auditorio de la universidad, abogando por la paz ante la inminente guerra de Irak.

Imbuidos de ese espíritu, planeamos con un querido amigo viajar y conocer los vinos del valle del Ródano. Nuestra idea era partir desde los Alpes, donde nace el río, y visitar las principales apelaciones y viñedos.

Así fue como llegamos hasta Sion, en el cantón suizo del Valais. Más que por los vinos, esta ciudad es conocida para quienes pertenecen a mi generación por haber sido el lugar en el que jugaba el famoso futbolista chileno Luka Tudor. El Ródano avanza aquí por un angosto valle hasta penetrar por el extremo oriental en el lago Leman. En esa zona se cultivan variedades de uvas de ciclo corto plantadas en terrazas, mayoritariamente pinot noir, gamay, chasselas y las Val d´Ostanas humagne rouge, y petite arvine. A partir de la ciudad de Ginebra, en el extremo occidental del lago Leman, el río renace y cumple la función de desaguar el lago. En aquella desembocadura solíamos ir a pasar el calor de uno de los veranos más tórridos que se recuerden en Europa.

En la ciudad de Lyon, Francia, se curva hacia el sur y comienza su estrellato enológico. A su paso va dejando atrás apelaciones como Côte Rôtie, Saint-Joseph, Hermitage y Cornas, todas basadas en syrah. A medida que desciende hacia el sur, las temperaturas empiezan a aumentar y el río pasa por lugares asombrosos, como la ciudad amurallada de Avignon, que brindó refugio a nueve papas en el siglo XIV. En la apelación Chateauneuf-du-Pape, los viñedos están podados en cabeza y plantados sobre suelos de guijarros rosados o galets roulés. Allí manda la garnacha, y, en menor medida, variedades como mourvèdre y cinsault, además de otras 10 cepas “menores”.

El río termina su largo recorrido no lejos del puerto de Marsella, donde predominan la luz del mediterráneo y el viento Mistral. Fue desde aquí que la vid hizo, siglos antes, el camino inverso, transportada hacia el norte y propagada por Europa gracias a las legiones romanas que remontaban el curso del majestuoso Ródano.

Ricardo Baettig

Enólogo Viña Morandé

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