Hermanados por la vid – Malbec

Proveniente del Sur Oeste de Francia, particularmente de la localidad de Cahors, la uva Malbec, -Cot Rouge o Auxerrois como es conocida en su patria- llegó al nuevo mundo hace más de un siglo.

En Chile mantuvo el nombre de Cot y en Argentina la llamaron Malbec, como aún la denominan en Burdeos, donde todavía existen algunas hectáreas.

La historia de esta variedad forma una trenza entre Chile y Argentina, particularmente con la región de Mendoza. A mediados del siglo XIX y luego de su exilio en Chile, el intelectual y futuro presidente Argentino Domingo Sarmiento conoció el trabajo de la estación Experimental de Quinta Normal de Santiago, a la que recurrió enviando al agrónomo Frances Pouget, con el fin de replicarla. Entre las semillas de diversos cultivos y plantas venían también, vides, entre ellas la cepa Malbec, llegando a Argentina en 1852.

El resto de la historia de éxito del Malbec en Argentina ya es conocido, sin embargo, por mucho tiempo a ambos lados de la cordillera se usó como una variedad mejoradora, es decir, para mezclar, debido a sus excelentes características de color, estructura de taninos amables, así como su fruta dulce que recuerda a la mora y notas florales a violeta.

Fue entonces gracias al conocimiento de colonos argentinos, llegados a fines del siglo XIX, que empezó su desarrollo, el cual se consolida hacia la exportación a mediados y fines de los ’90. Casi un siglo después.

En Chile, plantada particularmente en el Maule y Bío-Bío, se pueden encontrar aún viñedos de más de 100 y hasta 200 años. Desafortunadamente de ese patrimonio vitícola quedan solo unas pocas decenas de hectáreas, pero son actualmente muy apreciadas por la elegancia de sus vinos.

Un ejemplo de esto el nuestro Malmau, vino proveniente de un viñedo plantado en los años ´50 en la vertiente oriental de la cordillera de la costa, mirando el valle Central, en el Secano Interior de Talca.

Esta revalorización del Malbec no podía sino haber contado con el impulso inicial de un querido enólogo argentino, Matias Michelini, quien junto a nuestra enóloga Daniela Salinas empezaron a dar forma a lo que sería este MALbec de MAUle, MALMAU.

Nuestro viñedo de La Constancia, proyectado originalmente en espaldera vertical, fue transformándose en una especie de viña en cabeza con el paso de los años, soportada solamente por dos alambres ya oxidados por el tiempo desde donde los zarcillos se sostienen y permiten un viñedo muy iluminado, sin sol directo.

Hoy en día, luego de más de 8 cosechas, Daniela tiene el pulso del viñedo en su mano, logrando expresar todo el potencial y carácter de este terruño de suelos graníticos y clima cálido y seco, gracias a dos cosechas separadas con un par de semanas de diferencia, que entregan un componente con carácter floral, de fruta roja y gran tensión, con otro más dulce de taninos fundidos y fruta negra, realizadas en huevos de cemento y posterior crianza en barricas de formato grande.

La sutileza de mezclar dos vinos de dos cosechas provenientes del mismo viñedo, son el secreto que nos ofrecen estas uvas llenas de fruta roja, percibida en la copa gracias a una fermentación neutra en huevos de cemento, crianza en barricas de formato grande. La experiencia argentina unida a la pasión chilena.

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