Vendimia 2022: apuntando al momento preciso

Ya estamos sintiendo el viento de una nueva cosecha, a grandes pasos se aproxima el inicio de esta vendimia 2022 que ha sido marcada por un invierno de escasas precipitaciones. La primavera, dentro de parámetros normales, tuvo una tendencia a temperaturas bajo el promedio, por lo que la cuaja, floración y pinta han sido procesos largos y en general, han llevado a una baja en el llenado de los racimos, es decir, racimos más livianos y, por lo tanto, el resultado de esto será una menor producción de uva por hectárea, creemos que en torno al 10 %.

En los valles costeros, así como en Malleco, las heladas de octubre seguramente han afectado la producción -levemente a la baja- en Casablanca y fuertemente en Malleco.

El verano venía acumulando temperatura en forma constante y pausada, marcando una tendencia de añada más bien fresca, sin embargo, las dos primeras semanas de febrero presentaron fuertes olas de calor, con temperaturas por sobre los 35°C, las que, asociadas a la escasez de agua, configuran un escenario de cosecha si bien no anticipada, más bien corta y bastante comprimida en el tiempo.

Casablanca: En nuestro campo de Belén y El Principal gracias a los riegos invernales, hemos iniciado la brotación con buena humedad en el suelo lo que nos permite esperar una cosecha normal en fecha y cantidad. Las heladas fueron controladas sin mayores problemas por el sistema de aspersión a las yemas y brotes. Esperamos una producción levemente bajo lo presupuestado, pero en general bastante bien

Maipo: Tanto para nuestro viñedo de San Bernardo como de Romeral es un año de baja acumulación térmica, es decir podríamos considerarlo normal a frío, sin embargo, la escasez de precipitaciones hace que la madurez esté bastante en línea a un año normal. Producción media a la baja.

Maule: Baja precipitación invernal y buena producción de uva, pero con corrimiento en los racimos, es decir, los racimos no están todos bien “llenos” de uva, por lo tanto, pesan menos que el promedio esperado.

Será clave la segunda mitad del mes de febrero y la primera de marzo para determinar en el secano si el año será más bien cálido, con la consiguiente alza en el alcohol de aquellos vinos o si bien prevalecerán las temperaturas moderadas que nos lleve a vinos de mayor fineza.

Itata: se prevé un buen año, las lluvias de invierno si bien no abundantes fueron suficientes para sostener una muy buena producción este año. Para obtener la calidad deseada hemos botado un poco de racimos, ajustando la carga para una óptima madurez.

Malleco: Año fuertemente influido por las heladas de octubre, las cuales condicionaron poderosamente la producción de uvas tanto de Chardonnay como Pinot Noir. Será una cosecha pequeña, pero se vislumbra de muy buena calidad.

De esta forma, las particularidades de cada zona, campo y cuartel marcarán las diferencias en la calidad. Este año será fundamental permanecer atento al momento de cosecha exacto, ya que la ventana óptima será muy angosta y nos obligará a trabajar con especial atención y lograr así, una gran vendimia para nuestros vinos.

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