25°Aniversario de House of Morandé

Nuestro vino ícono tiene una historia que ha llegado a su adultez en el concierto del selecto grupo de grandes vinos del Maipo.

Los suelos aluviales, con alta presencia de arcilla y gravas de la antigua terraza del río Maipo que abarca orígenes como Puente alto y San Bernardo se ve interrumpida por un cerro isla, el cerro Chena.  Es a los pies de este cerro, ya ocupado por los Incas como lugar defensivo y de observación, donde nacen las uvas que dan vida a nuestro vino. Plantado en 1997, en una vanguardista alta densidad de 7.000/ha con inclinación de 22.5 ° Oeste para evitar los rayos solares de la hora más cálida.

El tiempo pasa y la última década se caracterizó, con pocas excepciones (2010, 2011 y 2018) por ir año a año aumentando las temperaturas medias-máximas del verano y disminuyendo las precipitaciones de invierno.

En este contexto, a partir de la cosecha 2014, pero muy fuertemente a partir de la cosecha 2017, decidimos algunos cambios en el manejo de los viñedos, básicamente en cuanto a riego, manejo en verde, y particularmente, una fecha de cosecha decididamente más temprana de lo que veníamos haciendo hasta ese momento.

El resultado ha sido una evolución muy positiva de este gran vino, un “aggiornamento” hacia una combinación armoniosa entre el carácter concentrado, intensamente frutal, basado en berries rojos y negros, con una estructura tánica importante y a la vez fina. 

Cambios en la guarda, combinando barricas con fudres de formato grande para terminar los últimos 6 meses antes de su embotellado, complementan el enfoque iniciado en el viñedo y cuajan un vino que ha sido en esta cosecha 2019 el fiel reflejo del compromiso con la calidad e innovación que lleva Morandé desde su fundación.

La vendimia 2019 inició con una primavera más bien fría, para una vez llegado el verano, tornarse cálida, con sucesivas olas de calor hasta fines de febrero. El final del verano, sin embargo, volvió dentro de parámetros normales de temperatura, y nos permitió cosechar tranquilamente una uva en perfecta maduración.

El riego en esto fue clave, así como la vinificación en cubas de madera abiertas, donde podemos hacer extracciones más suaves y prolongadas, dando como resultado un vino complejo y elegante, de graduación alcohólica moderada y que refleja a la perfección el terroir de San Bernardo, quizás la parte más baja del llamado Alto Maipo.

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