Viña del Año: perseverancia en los sueños

El 2021 fue uno de esos momentos en que el trabajo duro realizado por tantos años dio frutos y esos frutos se manifestaron en tremendos reconocimientos. Mas que el orgullo, que indudablemente viene adjunto, estos premios nos reafirman el camino que hemos tomado y que nuestros sueños tienen una significancia para otros, quienes son capaces de percibirlo y reconocerlo.

El que periodistas, sommeliers, restauranteros y clientes en general, nos manifiesten este reconocimiento es muy reconfortante y nos motiva a seguir con nuestro espíritu pionero. En lo personal, es particularmente satisfactorio cuando otros colegas lo hacen y se percibe que son palabras sentidas y no solo de “buena crianza”.

La primera viña en plantar parras en el valle de Casablanca, origen que se ha consagrado como el terroir perfecto para cepas de climas fríos como el Chardonnay, Sauvignon Blanc y Pinot Noir. Pero eso fue solo el comienzo. Viña Morandé fue precursora al crear la línea Aventuras, destacando la gran diversidad de terruños presentes en Chile, gracias a su experimentación constante con distintas técnicas de vinificación, además de su valioso trabajo en el rescate de variedades ancestrales, como lo son el Carignan, cepa País, Cinsault, entre otras. Ha sido la primera en poner en valor el “Secano Interior” como un destacado origen para variedades ancestrales. Asimismo, ha liderado la plantación de campos de alta densidad, técnica vitivinícola que tiene por objetivo crear una interacción virtuosa entre suelo, clima y variedad, y así obtener 1 botella de vino por cada parra, reduciendo las producciones a fin de lograr vinos distintivos que expresen, con buenas concentraciones, sus respectivas variedades.

Como todo en la vida, para tener éxito (en el más amplio sentido de la palabra), al menos como yo lo entiendo, lo primero es ser feliz por tener las necesidades básicas resueltas e ir un paso más allá, tener reconocimiento y satisfacción por lo que se hace y para ello, creo que hay solo una receta: tener una idea que te motive, involucrarte, perseverar y trabajar duro. Una vez hecho esto, estamos en manos de los avatares del destino, o digamos de la fracción de suerte que se requiere, pero sin lo primero, no existe la posibilidad del éxito. La perseverancia es fundamental, para estar ahí cuando los astros se alinean, y si hemos trabajado a largo plazo, en algún momento, se alinearán.

En un oficio tan antiguo, hermoso y a la vez sacrificado, pero que a diferencia de otros posee estas instancias de “competencia” si bien subjetiva, es dentro de ciertos márgenes bastante acertada. Los enólogos somos lo más críticos a la hora de reconocer un buen vino, especialmente si es mejor que el nuestro, el que como un hijo siempre encontramos bello o bueno. Ser nombrados Viña del Año, Mejor Tinto de Chile, mejor Espumante de Chile y Mejor Vino Ícono, es, a todas luces, un gran logro, un hito en nuestra historia que nos invita a seguir por este camino, a confiar en que estamos haciendo las cosas bien, invitándonos a seguir pavimentando nuestro camino.
Ahora, a seguir trabajando, y al igual como susurraban al oído del César cuando entraba en Roma, aclamado por la multitud luego de una campaña triunfal: “recuerda que solo eres un hombre” y estos hombres, cada año tenemos una nueva campaña llamada vendimia, a la cual nos enfrentamos con pasión, intuición y sobre todo sudor.

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